Hice este blog hace unos cuantos días y no me acababa de decidir a escribir la primera entrada, creo que quizá sea la entrada más difícil de todas, no tanto por lo que escribir en ella, ya que es de obligado cumplimiento presentarme y explicar los motivos del blog, si no más bien por lo que acarreaba dar comienzo a una aventura -para mí lo es- que me va a suponer un análisis personal diario, tanto de la sociedad que me rodea en todas sus vertientes, como de mí mismo. Esto último, el análisis introspectivo y la posterior exposición pública, es algo que no deja de imponerme respeto, tanto más cuanto que la mayoría de las personas que me rodean no conocen mis muchos pensamientos, disonantes con la opinión mayoritaria, y por ello calificados de políticamente incorrectos, es más, mucho me temo que algunas de las personas que hoy se dicen amigos míos dejarán de serlo dentro de poco, es el peaje por defender lo que se cree, mejor dicho, lo que se siente. Me creo en la obligación de alzar mi voz públicamente, ya que mis posicionamientos ideológicos así lo reclaman por ser minoritarios, lo que nos impide escondernos a los que los profesamos, por estar perseguidos y casi proscritos, y por encima de todo lo reclaman por ser justos, absolutos, honestos y en definitiva: buenos.
Supongo que el lector como buen ciudadano del siglo XXI habrá notado una cierta estridencia en la frase anterior, no estará para nada acostumbrado al uso de términos como absoluto o bueno, así que debo hacer un inciso, dista mucho de la intención del presente blog, es más, debería estar lejos de las pretensiones de cualquier blog, el hecho de intentar ser objetivo. Mi blog es mío y habla del mundo a través de mí. Tengo comprobado que la inmensa mayoría de las personas y medios que se dicen objetivos están lejos de serlo, como aquellos que respetan todas las opiniones... mientras sean como la suya. Por eso, la declaración de que mis ideas son buenas y absolutas choca con el relativismo reinante, pero bien mirado y salvo que uno se considere un bobo a posta, es decir, alguien que entre las diversas opciones elige una a sabiendas de que es errónea, lo normal es que el que elige una opción, la considere la mejor, por ello puedo asegurar que si conociera un sistema moral o político superior al que profeso, ya le habría aprehendido. No es así, soy de derechas, de una derecha clásica y en desuso, de origen católico y liberal en lo económico, sin prejuicios pero con fuertes convicciones. Por si esto fuera poco, soy del Atlético de Madrid. A nadie extrañará a estas alturas y con esos precedentes que no me decidiera a escribir.
Muy al caso viene una anécdota ocurrida a un buen amigo mío, que quizá algún día escriba en este blog, estando en una clase universitaria y de nivel alto –un segundo ciclo que exigía licenciatura previa- se dio la circunstancia de que el profesor entabló una charla coloquio con la participación de los alumnos, algo que es curioso, se pone de moda europeizante justo ahora que es cuando los alumnos tienen menos cosas que decir, en fin, que todos ellos se mostraron correctos en grado sumo, o lo que es lo mismo, relativistas hasta el surrealismo, resulta que ninguno de ellos entabló nada parecido a un debate, la clase se pasó entre disculpas no pedidas por tener una visión propia –que no original, de eso no hubo- y como conclusión dejó a las claras lo siguiente, a saber: el bajísimo nivel intelectual de los universitarios españoles, la nula capacidad de los mismos para el pensamiento propio y elaborado, el miedo a ofender a casi cualquiera por pensar distinto a él, la repetición de ideas preconcebidas sin ningún tipo de razonamiento previo… en fin, algo que evitaré a toda costa en este blog. Aquí habrá opiniones, las habrá, le gustarán a más gente o a menos, pero las habrá y serán fundadas. Y me atrevo a decir que serán originales y no dejarán indiferente a nadie.
¿Y de que hablaré? Pues bien, para responder a esta pregunta es conveniente hacer un recorrido, si bien sucinto al menos claro, por mi vida. El primer interés serio por un tema se desarrolló en mí allá por los 14 años, entonces me definía como ateo y empecé a interesarme por temas de parapsicología, esta fase duró poco sobre todo porque había poco que saber si exceptuamos que hay por ahí pululando un montón de mentiras, más tarde me interesé por temas militares y políticos, y progresivamente me fui acercando a la religión como culminación de mi pequeño peregrinaje intelectual. En todo este proceso estuvo siempre presente la literatura, de tipo muy variado, llegando a leer libros y artículos de casi cualquier tema: Criminología, Historia, Fútbol… y por supuesto novelas. La religión no me viene de familia y mi fe no arrancó de ninguna conversión espectacular, fue un proceso progresivo en que tuvo un efecto importantísimo la madurez de ideas y el abarcamiento de conocimientos. Mi razón llevó a mi fe. No soy un hombre de fe propiamente dicho, no creo por sistema, es más, soy profundamente escéptico, debo tener motivos para creer.
Sin entrar más en profundidad, eso evidentemente lo dejo para posteriores entregas, que espero sean muchas, ya tienen el esbozo de lo que pretendo que sea esto, un espacio para expresar mis opiniones sobre todos aquellos temas que a lo largo de mi vida me interesaron alguna vez, amén claro está de aquellos temas que sean impuestos por la actualidad.
Un aparte debo hacer con el fútbol, una pasión que me acompañó toda la vida pero que no encontraba acomodo en este blog, para ella en exclusiva he generado otro blog hermano de éste, que espero que también les guste.
Mi cordial bienvenida al blog.
martes, 4 de agosto de 2009
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